Hecho verificado
Qué ocurrió
El actor, que litigaba sin abogado, incorporó en presentaciones electrónicas texto de tamaño mínimo y color blanco sobre fondo blanco. El contenido era imperceptible en una lectura ordinaria, pero legible para software que extrajera el texto del documento.
Según la orden de sanción y la cobertura periodística de Reuters, las instrucciones estaban dirigidas a sistemas de IA que pudieran analizar la presentación y pretendían orientar el resultado hacia la posición del actor, incluida la revisión favorable de una cuestión de default previamente resuelta.
El tribunal denominó la técnica prompt injection. El juez Walter M. Spader Jr. señaló que no conocía una decisión judicial estadounidense previa que tratara directamente este supuesto. Tracewarden evita presentarlo como un “primer caso absoluto”: la formulación defendible es que el propio tribunal manifestó no haber encontrado un precedente estadounidense directamente equivalente.